Más de 100 años elaborando vinos.

Bodega

Nuestro legado comienza en los impresionantes calados subterráneos centenarios, excavados hace más de 200 años en la roca, a 10 metros de profundidad. Allí, en un entorno natural y constante de temperatura y humedad, el vino descansa y se perfecciona como lo ha hecho durante generaciones.

A este patrimonio histórico se suma la vanguardia: modernas naves climatizadas donde llevamos a cabo, con el máximo cuidado y limpieza, cada etapa del proceso de elaboración, crianza y embotellado.

Trabajamos con depósitos de acero inoxidable de pequeña capacidad (8.000 a 30.000 litros) que nos permiten elaborar cada variedad de uva de manera independiente, garantizando una selección minuciosa por calidades, fincas o variedades de uva. Además, contamos con depósitos de hormigón revestido con resina epoxi, perfectos tanto para la fermentación como para la conservación del vino.

Nuestro parque de barricas cuenta con unas 2.000 barricas bordelesas (225 cl) de roble de diferentes procedencias y también barricas de diferentes tamaños para aportar redondez y valor diferencial a nuestros vinos (barricas de 500 litros y foudres de 2.000 y 5.000 litros). En ellas nuestros vinos envejecen lentamente, adquieren los aromas y sabores propios de la crianza en barrica, respetando los aromas primarios de cada variedad y obtienen una gran finura y elegancia, así como un largo potencial de evolución.

Nuestro compromiso con la excelencia y la sostenibilidad está respaldado por la Certificación ISO 9001-2008, que avala la calidad de todos nuestros procesos y productos desde 2004, la instalación de paneles fotovoltaicos para obtener mayor eficiencia energética y nuestra búsqueda constante por disminuir la emisión de Co2 en todos nuestros procesos. Además, desde 2021 somos miembros del Código Ético del Turismo de Euskadi al incorporar responsabilidades sociales y de sostenibilidad medioambiental y económica a todos nuestros procesos y al enoturismo.

En cada botella de Bodegas de la Marquesa late una historia de familia, tierra y excelencia.

Ven a conocernos

Calados

Bajo tierra, a más de 10 metros de profundidad, descansan nuestros calados subterráneos centenarios, auténticas joyas con más de 200 años de historia. Allí, de forma natural, se conserva la temperatura y humedad perfectas todo el año: una sostenibilidad ancestral que asegura el reposo ideal de nuestros vinos.

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Barricas

En nuestras naves de crianza, el vino encuentra su tiempo y su espacio. Barricas de roble de distintas procedencias y acabados guardan con paciencia cada cosecha, permitiendo que los aromas, matices y elegancia propios de los vinos de Rioja Alavesa se desarrollen lentamente, dotándolos de carácter y de un largo potencial de evolución.

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Botelleros

El viaje continúa en nuestros botelleros, donde cada vino permanece el tiempo necesario hasta alcanzar su máxima expresión. Nuestros vinos Gran Reserva reposan siguiendo la tradición, apilados a mano en nichos de piedra, mientras que el resto de vinos se custodian en jaulones metálicos para garantizar orden y cuidado. Un proceso que asegura que cada botella llegue a ti en su momento perfecto.